sábado, 7 de mayo de 2016

160 años de Freud

Sigmund Freud es uno de esos hombres que cambió el curso de la historia en la que sería su especialidad. Nacido un 6 de mayo de 1856 en la entonces Moravia, es considerado el padre del psicoanálisis y uno de los personajes más importantes e influyentes del siglo XX. No en vano, cambió la forma de pensar de su época a través de nuevos conceptos como el narcisismo, las pulsiones de vida y muerte, el complejo de Edipo y la división que hizo de la mente en tres partes: el ello, el yo y el súperyo. Hizo aportaciones de enorme valía a la psicología, siempre guiado por la búsqueda del origen de los problemas. Y lo hizo sentando al paciente en un sofá de cuero y removiendo todos sus pensamientos, sentimientos y deseos del subconsciente para llevarlos al plano consciente.
Freud fue un cocainómano reconocido. Esta droga era suministrada a las tropas en la guerra por su efecto motivador. Empezó a consumirla mezclándola con agua y le pareció que mejoraban su digestión y su humor. También consideró que desaparecían la depresión y las migrañas. Empezó a recomendársela a sus más cercanos por considerarla una especie de elixir de la vida. Evidentemente estaba muy equivocado, entre otras cosas por la enorme adicción que provocaba. A los 40 años abandonó su consumo por las taquicardias que empezaron a afectarle y por notar que sus capacidades intelectuales empezaban a mermar.
Nacido en el seno de una familia judía con importantes dificultades económicas, consiguió ingresar en la Universidad de Viena, ciudad en la que residió desde los tres años y en la que pasaría la mayor parte de su vida. Se graduó como médico en 1881 y, como ha quedado dicho, al principio se centró en la investigación de las propiedades anestésicas y terapéuticas de la cocaína. Después de casarse con Martha Bernays, que sería el amor de su vida, montó en 1886 una clínica privada, en la que aplicó la hipnosis en el tratamiento de la histeria que había estudiado en París, e incorporó el método catártico de su mentor Josef Breuer. Sin embargo, lo fue abandonando progresivamente y lo reemplazó por la asociación libre y la interpretación de los sueños, que sería el núcleo de una nueva forma de entender a la persona: el psicoanálisis.
'La interpretación de los sueños', publicada en 1899, es, sin duda, la obra cumbre de Freud y en ella se sientan las bases del psicoanálisis, método terapéutico al que se fueron sumando más seguidores pese al recelo inicial de buena parte de la comunidad científica. Al margen de sus novedosos conceptos del inconsciente, deseo consciente y represión, dividió la mente en las tres partes antes mencionadas. También definió el Eros o pulsión de vida y el Tánatos o pulsión de muerte. Asimismo, desarrolló un método psicosexual que incorporó teorías como el complejo de Edipo y acabó con tabúes en una sociedad aún puritana y reprimida. Pese a todas las críticas que recibió por parte de muchos de sus contemporáneos, es indudable la influencia de Sigmund Freud en la filosofía, el lenguaje, el arte e incluso en la política.
En 1938 fue declarado enemigo del Tercer Reich y tuvo que escapar a Londres. Sus libros fueron quemados públicamente en Alemania y sus cinco hermanas fueron asesinadas en campos de concentración. Murió un año después por culpa de un cáncer de paladar que le provocó su afición por el tabaco. Su médico le suministró tres dosis de morfina para facilitar el paso entre la vida y la muerte.
Muchas frases célebres llevan el sello indeleble de Freud. Dijo aquello de que "desde que inicié el estudio del inconsciente me encontré a mí mismo muy interesante" o que "ser del todo sincero con uno mismo es un buen ejercicio". De lo que no cabe duda es de que Freud cambió la percepción que los seres humanos tienen de sí mismos y la forma de escarbar en lo más profundo de las personas.


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