viernes, 13 de noviembre de 2015

Europa, estancada

Todos los datos económicos que se van acumulando, tanto a nivel vasco, español como europeo, coinciden en sumar señales de incertidumbre ante el futuro. Superadas las tendencias más dramáticas de la gravísima crisis iniciada en 2008, si tomamos como punto de arranque la caída de Lehman Brothers, el horizonte no termina de despejarse y la actual fase de crecimiento continúa amenazada por múltiples factores. En ese contexto, los datos recién dados a conocer por Eurostat sobre la evolución a nivel continental arrojan aún más sombras de duda. La recuperación europea se muestra achacosa en el tercer trimestre del año, ya que el crecimiento del PIB de la eurozona se ha frenado hasta el 0,3% entre julio y septiembre.
Llueve sobre mojado, y el débil pulso económico actual amenaza con cronificarse, al acumular ya medio año de desaceleración paulatina. Poner la vista sobre las grandes economías de la Unión Europea solo sirve para constatar ese proceso. Alemania cerró el tercer trimestre del año con un exiguo crecimiento del 0,3%, la mitad que hace un año, Francia le iguala e Italia ni siquiera consigue darle alcance, al encallarse en el 0,2%. Pero incluso los hay en peor situación, con registros negativos. Es lo que les ocurre, por ejemplo, a Grecia, Estonia y Finlandia, lo que limita al 0,4% el crecimiento del PIB del conjunto de la Unión, exactamente la misma cifra que registran el Reino Unido y los Estados Unidos. También hay países en mejor situación, afortunadamente. Polonia y Eslovaquia, por ejemplo, dieron un acelerón que les llevó a crecer el 0,9%, con España pisándoles los talones gracias a un 0,8% de mejoría en el citado periodo.
En comparación con los datos del tercer trimestre del año pasado, el PIB de la eurozona mejoró un 1,6% y el del conjunto de la UE avanzó un 1,9%. Desmenuzando esos datos, la economía española creció en términos interanuales un 3,4%, justo por detrás de la República Checa (4,3%), Polonia y Rumanía (3,6%) y Eslovaquia (3,5%). La peor evolución correspondió a Finlandia, con una caída del 0,7%, y a Grecia, siempre presente entre los países que peor lo están pasando, que volvió a deslizarse otro 0,4% hacia un agujero que ya es de por sí muy profundo.
Poniendo la lupa sobre los casos alemán y francés, de importancia decisiva por su potencia tractora, el PIB germano ha bajado una décima respecto a hace dos trimestres. En lo que respecta a Francia, vuelve a situarse en una cifra positiva, aunque solo sea del 0,3%, ya que en el trimestre inmediatamente anterior su crecimiento fue nulo. A pesar de lo endeble de su evolución, el pequeño respiro logrado en lo que va de julio a septiembre podría permitir al país completar su mejor año desde 2011, ya que creció un 0,7% en los tres primeros meses de 2015.
A este panorama tan complejo hay que añadirles las dificultades de los países emergentes. Queda por ver el efecto que producen las medidas económicas correctoras puestas en marcha por el gobierno chino, que pueden ser de vital importancia para mejorar las cosas en todo el planeta. El tamaño logrado por la economía del gigante asiático hace que su situación influya en cualquier punto del globo, y que todos los actores relevantes en este ámbito contemplen con cierta ansiedad lo que allí ocurre. Estamos donde estábamos, básicamente. No hay cambios importantes de tendencia ni clarificación del futuro. Tocará seguir esperando, hasta que amainen los factores que mantienen sumida en la debilidad a la economía europea.

  

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