sábado, 10 de octubre de 2015

Argentina frente a su futuro

Argentina es uno de los grandes países americanos, a pesar de sus urgencias históricas y un potencial nunca bien aprovechado. Lo que ocurre en las esferas de poder en Buenos Aires influye en todo el subcontinente sudamericano, tal vez más por réplicas del pasado que por la realidad del presente. El protagonismo regional ha pasado a manos de Brasil hace tiempo, por mucho que ahora sea un gigante en apuros que lucha contra un mal endémico en la zona, la corrupción. La particular idiosincrasia argentina, puesta de manifiesto en los ámbitos más diversos, también tiene su reflejo en lo político. El próximo día 25 se celebran allí las elecciones presidenciales, junto a las legislativas. Una época está a punto de acabar, la del kirchnerismo, ya que los herederos políticos siempre terminan adoptando un perfil propio por muy alargadas que sean las sombras del fallecido expresidente Néstor Kirchner y su esposa, la actual presidenta Cristina Fernández.
El kirchnerista moderado Daniel Scioli y el conservador Mauricio Macri se disputarán la más alta magistratura del país en un ambiente económico poco favorable por la caída del precio de las materias primas, el fortalecimiento del dólar y las dificultades que atraviesan China y Brasil. La actual mandataria continúa conservando unos índices de popularidad muy importantes y Scioli se presenta como su alumno aventajado, en representación de un movimiento como el peronista capaz de reinventarse continuamente por medio de las piruetas que requiera cada momento histórico. La comparación con la debacle de 2001 sigue pesando en el votante argentino y, a pesar de todas las dificultades actuales, eso puede resultar decisivo para las expectativas del aspirante oficialista. Sólo una improbable sensación de caos económico a última hora podría decantar la balanza hacia Macri, a pesar de sus esfuerzos por asumir muchas de las medidas adoptadas en los últimos años por la inquilina de la Casa Rosada.
En el mercado ilegal el dólar se ha revalorizado un 23% desde abril, hasta 14,89 pesos, muy por encima de los 9,20 que marca el cambio oficial. Además, las posibilidades de una próxima devaluación de la moneda nacional argentina no hacen sino acrecentarse por lo que acontece en Brasil. Scioli, quien hace pocos días rehusó participar en el primer debate de la historia entre candidatos presidenciales, ha anunciado previsibilidad en lo económico ante un foro empresarial, considerando "óptima" la actual situación del país aunque vea la necesidad de "buscar la forma de engrosar el stock de reservas" financieras.
A pesar de que pueda parecer que casi todo está escrito, las elecciones del 25 de octubre marcarán el futuro de Argentina en una nueva etapa histórica tras el ciclo del matrimonio Kirchner. La oposición sigue a la búsqueda de fórmulas eficaces para hacer frente con opciones de éxito a la hidra peronista de mil cabezas que cubre prácticamente todo el espectro ideológico. En esta ocasión lo va a tener francamente difícil. Lo importante es que Argentina achique cada vez más el espacio entre su potencial y su realidad, con políticas económicas serias y solventes, y una seguridad jurídica férrea que no deje espacio a los golpes de mano arbitrarios. Es lo que se merece un país tan importante, con un potencial humano de primer nivel y unos recursos ingentes, con una enorme capacidad de liderazgo regional y protagonismo global.

  

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