sábado, 12 de septiembre de 2015

Timos clásicos

El timador fue en su día un personaje relacionado con una sociedad de supervivencia, en la que echaba mano de la imaginación para robar al primer incauto con el que se topaba. Eran normalmente timos de poca monta, propios de una sociedad pobre y gris, en la que el pícaro se llevaba el gato al agua, incluso con cierta gracia. La literatura y el cine más clásicos están llenos de estas historias. Los nuevos tiempos se caracterizan en esta materia por la sofisticación, por nuevas formas mucho más elaboradas de hacerse con lo ajeno de forma ilícita. Las estafas de quienes van de puerta en puerta suplantando a operarios de determinadas empresas o las que se realizan valiéndose de la telefonía son algunas de las que reaparecen de vez en cuando en la prensa, sin olvidar las que aprovechan cualquier fallo de seguridad en internet.
Pero incluso ahora hay quienes se valen de los timos más clásicos para sablear al personal. La Ertzaintza ha puesto sobre aviso a los ciudadanos vascos sobre la presencia de varios grupos organizados e itinerantes que se valen del 'tocomocho' y la 'estampita' con el fin de estafar a quienes consideran más vulnerables. Normalmente actúan en localidades grandes y tienen particular fijación por las personas de más de 70 años. Incluso se han registrado nueve engaños a mayores de 80. Las cantidades estafadas oscilan entre los 3.000 y los 15.000 euros, aunque se han llegado a superar los 40.000. En 2015 ya constan 27 denuncias por timos de este tipo, 21 por la primera modalidad citada y 6 por la segunda. En total, sus autores habrían obtenido un botín cercano a los 150.000 euros. Aunque quien lee este tipo de noticias muchas veces tiende a restarles importancia, para los afectados puede llegar a ser muy oneroso en lo económico, como las cifras mencionadas indican, y particularmente embarazoso por las características de la estafa. Desde 2013 la policía vasca mantiene un acuerdo de colaboración con las entidades bancarias para tratar de evitar esta clase de sucesos.
La forma de actuar es la de toda la vida. El timo se lleva a cabo en la vía pública a plena luz del día, con el consentimiento de la víctima, que debe extraer el dinero de un banco o caja en que tenga una cuenta. Los grupos de estafadores están compuestos por tres o cuatro individuos, entre ellos casi siempre una mujer. Cuentan con un vehículo aparcado en las proximidades del lugar del contacto inicial con la víctima, a la que llevan a su domicilio para recoger el DNI y la libreta, y luego a una sucursal de la que no sea cliente habitual. Por territorios, Bizkaia ocupa el primer lugar en esta clasificación tan particular, con 14 de los delitos acreditados, seguida por Álava con 7 y Gipuzkoa con 6. Barakaldo (4), Bilbao (2), Basauri, Santurtzi, Leioa, Getxo, Berango y Sestao han sido las localidades vizcaínas en las que han actuado los ladrones. Por tanto, muchísimo cuidado. Aunque parezca mentira estos timos se siguen produciendo. No pasa solo en las películas.


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