martes, 25 de agosto de 2015

Sobre las pensiones

Preocupan las pensiones. Cada vez más. Por eso se sigue con tanta atención y cierta inquietud cualquier noticia relacionada con las mismas. Hace unos días el secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, señaló que las pensiones de jubilación e incapacidad "parece que tienen condiciones" para ser financiadas por una vía estrictamente contributiva, pero abrió la puerta a que las de viudedad y orfandad pudieran pasar a pagarse a través de impuestos. Estas declaraciones llegan tras conocerse que la mejora de los datos del empleo y de la afiliación a la Seguridad Social no está dando más salud financiera al sistema. El Gobierno lleva desde 2012 echando mano del Fondo de Reserva de las pensiones, y desde entonces ha empleado más de 33.000 millones de euros. Según un reciente estudio de una consultora especializada, si se sigue sacando dinero de la hucha al mismo ritmo y si el paro continúa en los niveles actuales, el agotamiento del sistema de pensiones llegará en España dentro de cinco años; si el desempleo bajara al 10%, en 2028; y si se quedara estancado durante una década en el 15%, los fondos se agotarían en 2024. Son cifras realmente preocupantes, que ponen de manifiesto la necesidad de un debate profundo entre los firmantes del Pacto de Toledo para buscar fórmulas que palíen la tendencia actual y garanticen el sostenimiento y la consiguiente viabilidad del sistema a largo plazo.
En este contexto, se ha sabido que la seguridad Social ha destinado en agosto una cifra sin precedentes de 8.270,5 millones de euros al pago de las pensiones contributivas, un 2,8% por encima del mismo mes del año anterior. No obstante, es la tasa de crecimiento del gasto más baja de la serie histórica, que arranca en 2002. Los datos son oficiales, publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Las cifras son bien interesantes y elocuentes. Así, el menor ritmo del crecimiento del número de pensiones compensó el avance de la cuantía media de todas las del sistema (jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y favor de familiares), que crecieron un 1,8% hasta situarse en 888,53 euros. La pensión media de jubilación llegó a principios de agosto a los 1023,5 euros mensuales, con un incremento del 2,2% respecto a hace doce meses. Esto se explica porque las nuevas jubilaciones que llegan al sistema son cerca de un 44% más caras que las que salen por el fallecimiento de sus beneficiarios. La pensión media de viudedad se situó en los 631,30 euros mensuales, las de incapacidad permanente en 924,08, las de orfandad en 370,88 y las de favor de familiares en 518,13. No son grandes cifras que permitan vivir con comodidad, más bien son de mera subsistencia, pero incluso eso está en riesgo de cara al futuro si no se empiezan a plantear soluciones realistas y consensuadas.


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