viernes, 7 de agosto de 2015

En el punto de mira


El asesinato de periodistas se está convirtiendo en una verdadera lacra en muchas partes del mundo. Además de las zonas de guerra o conflicto, como Siria, Irak o Afganistán, son muchas otras las que se han convertido en escenario de un incesante goteo de muertes de informadores. Sin ir más lejos, el pasado 1 de agosto se conoció la aparición del cadáver de Rubén Espinosa, profesional mexicano originario del estado de Veracruz. La víctima, que ejercía como fotógrafo, decidió refugiarse en la capital tras ser amenazado de muerte y su cuerpo apareció en una vivienda junto a los de cuatro mujeres. Con él, son ya tres los periodistas asesinados en aquel país en lo que va de año. Pocos días después de ese crimen, el asesinato de otro informador ha sobrecogido a la opinión pública internacional. Gledyson Carvalho conducía su programa de radio en una emisora local del nordeste de Brasil cuando dos personas entraron en el estudio y lo mataron a tiros. La víctima había denunciado con frecuencia diversos casos de corrupción
Los cuatro países en los que ha habido más asesinatos de periodistas en 2015 son Francia (8, los de la revista satírica Charlie Hebdo), Sudán del Sur y Siria (5 en cada caso) y Yemen (4). Según los datos facilitados por la organización no gubernamental de origen galo Reporteros Sin Fronteras, son ya 38 los periodistas asesinados a lo largo del mundo desde el 1 de enero, mientras que 137 han sido encarcelados. El año más violento para los informadores en lo que va de siglo fue 2007, en el que perecieron 88 de ellos. Por otra parte, el Comité para la Protección de los Periodistas ha señalado, con datos que van de 1992 a la actualidad, que el 46% de las víctimas trataban asuntos relacionados con la política y el 20% se hicieron eco de casos de corrupción. Además, el 38% murieron en escenarios de guerra. En total, 167 informadores han sido asesinados en ese periodo en Irak, 84 en Siria, 77 en Filipinas, 60 en Argelia y 50 en Somalia. Les siguen Pakistan y Rusia (56 en cada caso), Colombia (46), India (35) y México (34).   
Huelga subrayar la gravedad del asunto. Sin periodistas no hay democracia ni libertad de expresión, ya que queda imposibilitado el imprescindible control de los mecanismos de poder. La prensa, funcionando a pleno rendimiento, es sinónimo de un correcto y sano funcionamiento institucional. Por eso hay tantos poderes fácticos en tantas partes del mundo que han colocado a los informadores en su punto de mira. No se puede asistir con ademán impasible al drama cotidiano que les aqueja en muchos lugares. La denuncia de cualquier intento de coartar la labor periodística es básica y atañe a todos los países y los ciudadanos que se pretendan civilizados. Hay muchas formas de defender la libertad de prensa, y ninguna está nunca de sobra.

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