jueves, 16 de julio de 2015

Nuevas ilusiones

El Athletic está comenzando la temporada, y los resultados son ahora lo de menos. Es tiempo de conjuntar las piezas del equipo después del periodo de vacaciones, de probar diversas combinaciones, de dar oportunidades a quienes no las han disfrutado con anterioridad. Valverde es un maestro del banquillo, conoce a la perfección la estructura y la idiosincrasia del club y saca el máximo partido a quienes componen el primer equipo. No hay mejores manos para seguir cosechando éxitos, como la excelente clasificación liguera de la pasada temporada y la participación en la última final de Copa. De ese brillante tramo final deriva la participación en la Supercopa que se disputará en las próximas semanas. Es un balance extraordinario para un club que trabaja la cantera y que forma su once de gala con jugadores vascos o del entorno más próximo.
La actual pretemporada tendrá un momento muy especial cuando el Athletic juegue en Boise este próximo sábado. La capital del estado de Idaho es centro neurálgico de la comunidad vasca en Estados Unidos. Este año, como cada lustro, se celebra allí el 'Jaialdi' que reúne a miles de vasco-americanos y a quienes se desplazan desde Euskadi para recordar a sus antepasados que trabajaron en aquellas tierras como pastores. Las actividades culturales incluidas en el programa oficial se desarrollarán entre el 28 de este mes y el 2 de agosto, pero la presencia del club bilbaíno es, sin duda, la sensación del momento en aquellos lares.
A la vuelta, el Athletic comenzará a hacer frente a la parte más exigente de la pretemporada, con el enfrentamiento oficial en la cumbre contra el todopoderoso Barcelona y el comienzo de la Liga como platos fuertes. Hay plena confianza en el equipo, tanto en lo que respecta a las competiciones domésticas como a la Europa League. No se trata de puro forofismo, sino de un optimismo contrastado en los años precedentes por la calidad y capacidad de lucha que atesoran los jugadores y todo el plantel técnico. Es, pues, un momento de ilusión, de disfrutar de la comunión entre equipo y afición, de grandes tardes en San Mamés, de victorias épicas que pasarán a la gloriosa historia del club.
En Barcelona aún siguen frotándose los ojos después del ejemplo dado por la afición rojiblanca en la final copera y de los pingües beneficios de los que gozó la ciudad. Ese es el camino del Athletic, el de la identidad, el del acompañamiento de una afición sin igual, el del señorío y la deportividad. Los vascos y los vizcaínos podemos ser exagerados en muchas cosas, pero no a la hora de glosar lo que es el Athletic, un club que demuestra día a día que los valores del deporte están por encima del mercantilismo que rodea al fútbol profesional. Por eso es único, referencial, ejemplo para quienes aman verdaderamente la esencia de lo que se dirime en un campo de juego. La temporada 2015-16 se presenta apasionante, porque ser seguidor del Athletic siempre lo es.

  

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