jueves, 2 de julio de 2015

Evolución positiva

Seguir con la máxima atención la evolución del mercado de trabajo es indispensable en los tiempos que corren. Con unos índices macroeconómicos que apuntan una tendencia positiva consolidada, queda comprobar el efecto beneficioso que se deriva de los mismos para la gente corriente, para aquellos que atraviesan mayores dificultades. Se dice en muchas ocasiones, atinadamente, que el cambio de ciclo económico no ha llegado todavía a quienes peor lo están pasando, fundamentalmente a los millones de desempleados y muy particularmente a los de larga duración. Mientras esa cierta bonanza no se refleje con claridad en nuevas oportunidades en el mercado de trabajo, nadie podrá decir que la recuperación es completa o que ha llegado para quedarse.
En un contexto en el que las turbulencias griegas causan en las economías continentales temor a nuevos tropezones, los datos son escrutados al detalle para poder interpretar con corrección las consecuencias exactas que de los mismos se derivan. Aunque el Gobierno español sigue revisando al alza todas las previsiones de crecimiento y la economía parece despegar lentamente, persisten numerosos interrogantes en el ambiente y el miedo a una cierta desaceleración provocada por factores externos persiste. El número de desempleados se ha reducido en junio en 94.727 y ha aumentado el de afiliados a la Seguridad Social en 35.085. Respecto a la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra el descenso fue de 6.367 personas, con bajadas del 3,95% en Navarra, 2,87% en Gipuzkoa, 2,86% en Bizkaia y 2,76% en Álava.
A simple vista se suman a las cifras precedentes positivas en el mismo ámbito. Sin embargo, volviendo al ámbito español, también existen algunas sombras. La bajada del paro ha sido menor que en los tres junios anteriores y, asimismo, se ha frenado el ritmo de caída de los meses de abril y mayo. Algo similar ocurre con las afiliaciones a la Seguridad Social. A pesar de sumar el cuarto mes consecutivo de alza, el ritmo de creación de empleo se ha reducido considerablemente. Las cifras son elocuentes: en febrero hubo 96.909 ocupados más, en marzo 160.579, en abril 175.495 y en mayo 213.015. Los 35.000 raspados de junio se quedan muy cortos en ese contexto.
Siempre es básico contextualizar los números para darles pleno sentido y poder llegar a conclusiones atinadas. Y las del paro se prestan a diversas interpretaciones en función de dónde se quiera poner el acento. No cabe duda de que la situación es positiva respecto a la de los años de la crisis, pero tampoco debiera obviarse que persisten muchas dudas, miedos, contradicciones y desequilibrios. Vamos, que la situación es compleja y no debiera despacharse con alharacas maximalistas sino analizarse con matices ponderados. 


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