domingo, 26 de julio de 2015

El sucesor de Obama

Aunque diversas potencias emergentes se afanen en que el mundo sea cada vez más multipolar, el liderazgo de los Estados Unidos es incontestable por el momento. A pesar del gran desgaste que le ha provocado en las últimas décadas su papel de gendarme mundial, el país norteamericano sigue marcando la pauta del resto, incluso de Rusia y China, que no cejan en su empeño de ampliar sus áreas de influencia al son de su poderío militar y económico. Con una UE crecientemente ensimismada y consumida por sus problemas internos y con un Brasil menguante, apenas hay nadie que pueda siquiera aspirar a tener un papel relevante al lado de Washington. Por eso, una vez más, el proceso electoral de aquel país se sigue con inusitada atención en los cinco continentes, ya que de su resultado depende la orientación política mundial del segundo lustro de la década. Oriente Medio sigue siendo el mayor foco de inestabilidad global, incluso después del acuerdo nuclear con Irán. Del próximo inquilino de la Casa Blanca dependerán los pasos a dar en una región con gravísimos problemas, como el conflicto palestino-israelí, la extensión de Daesh, la guerra civil siria o la descomposición de Irak.
La carrera presidencial ya ha comenzado, aunque quede mucho tiempo hasta las elecciones de noviembre de 2016. En el campo demócrata, la exprimera dama y exsecretaria de Estado Hillary Clinton es la máxima favorita. Sólo Obama fue capaz de cerrarle el paso hace siete años y será muy difícil que en esta ocasión vuelva a tropezar de la misma manera. Las posibilidades de que una mujer acceda por primera vez a la más alta magistratura del país son mayores que nunca, y Clinton cuenta con amplios apoyos para conseguirlo. Es la sucesora natural del actual mandatario y quien tiene mayores opciones de dilatar la primacía demócrata al frente de la primera potencia mundial.
La situación es mucho más compleja en lo que a los republicanos respecta. Cuando todo parecía apuntar a Jeb Bush como favorito para alcanzar la candidatura a la presidencia, el magnate Donald Trump se ha cruzado en su camino, lanzando todo tipo de diatribas a diestro y siniestro, incluidas las de carácter xenófobo contra los mexicanos. Con semejante carta de presentación, él es quien encabeza las encuestas entre los seguidores republicanos, lo que da buena cuenta del creciente extremismo de esta formación.
Los estadounidenses tienen en sus manos elegir no sólo a su presidente sino a un líder que ejerza una influencia positiva en el resto del mundo. Algunos de los perfiles de los aspirantes producen verdadera preocupación, ya que muchos de los conflictos actuales derivan de anteriores experiencias fallidas, de un cortoplacismo alarmante y de políticas erráticas y miopes. Por tanto, lo que ocurra en la carrera hacia la presidencia nos atañe a todos, y requiere de nuestra máxima atención. No debiéramos perder detalle a partir de ahora, ni de las declaraciones de los aspirantes ni de los debates que generen y en los que participen, ya que ahí estarán algunas de las claves de nuestro futuro.

  

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