martes, 9 de junio de 2015

Industria local y empleo global

El comportamiento del empleo y la industria han ido de la mano. En todas las revoluciones industriales se ubicaban las inversiones en las zonas donde existía el recurso o la necesidad de transformarlo para su utilización; en la minería, junto a las explotaciones. En el sector naval, en las zonas de la costa aptas para acoger las infraestructuras etc…
Todas las actividades buscaban optimizar y mejorar, la producción, el transporte, la utilización de los bienes construidos, entre otros aspectos. En definitiva todo fue así durante casi dos siglos, en distintos países y regiones pero el esquema era idéntico. La única diferencia era el momento histórico, el año, los movimientos sociales los flujos de capital y la tecnología disponible en la región en cada momento y lugar.
Históricamente los avances tecnológicos, la formación de los trabajadores, los capitales de inversión y los agentes del desarrollo se han posicionado en todo el planeta. En cada coyuntura en el lugar más conveniente que ayude a rentabilizar socioeconómicamente la iniciativa.
Pero sólo los que han incorporado tecnología y valor añadido han continuado en esos sectores productivos y de transformación como son el naval, aeronáutico y energético entre otros.
Ahora se ha evidenciado que los sectores que seguirán creciendo durante varios decenios son los vinculados con la energía; en todos sus aspectos, desde su generación o extracción hasta su consumo eficiente, pasando por la transformación, transporte y distribución.
Es un sector globalizado, en el que sus profesionales tendrán que acostumbrarse a trabajar allí donde se requiera su desempeño. Este desempeño está directamente relacionado con la tecnología y especialización en cada actividad de este amplio sector.
Es el momento en el que nuestro sistema de formación, en todos sus niveles académicos, enfoque hacia la especialización de los nuevos profesionales en materia energética.
La localización de los sistemas energéticos se ubica en lugares donde su funcionalidad es la necesaria para el servicio encomendado en el sector. Como son: plantas regasificadoras, en terminales marítimas. Cogeneradoras eléctricas, cerca de los lugares donde existe red de transporte para la electricidad generada. Centrales de transformación, próximas a puntos de consumo. Hasta llegar al consumo de talleres  y transporte público o en nuestros hogares o vehículos familiares.
Esa puede ser la estructura energética que requiere empleos y profesionales especializados, en el lugar donde se ubiquen estas infraestructuras energéticas se dará una fuerte tracción hacia el empleo en este sector. Algo que se presenta bajo la realidad de la globalización. Es por esto que los nuevos profesionales, además de formación tecnológica, deben estar dispuestos a conocer nuevas culturas e idiomas debido a que su trabajo se encuentra disperso en el mundo globalizado.

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