martes, 10 de febrero de 2015

La salida de la crisis

Los datos macroeconómicos lo vienen anunciando desde hace algún tiempo, aunque el escepticismo provocado por la larga duración de la crisis actúa de freno frente a cualquier tentación de euforia. En pocos meses se han encadenado los índices positivos. Ciñéndonos solo a los más próximos en el tiempo, la última campaña de ventas navideña ha sido la mejor de la década. Así, el negocio minorista creció un 6,5% en diciembre respecto al mismo mes del año precedente y, gracias a ello, el índice anual resultó ser positivo por primera vez desde 2008. Pero hay claroscuros. El crecimiento total de ventas en el negocio minorista en todo el año 2014 fue de tan solo un 0,9%. Teniendo en cuenta que en los años de crisis la caída acumulada ha sido del 20%, aún se está muy lejos de los niveles anteriores. 
Pero algo se está empezando a mover, como reflejan también las nuevas previsiones de crecimiento de la economía española para este año dadas a conocer hace muy pocos días por la Comisión Europea, y que elevan esa cifra hasta el 2,3%. La demanda, la mejora de las condiciones financieras y la caída del precio del petróleo son el motor que mueve esa expectativa, aunque el sector exterior flojea y los niveles de paro siguen siendo inadmisibles. 
Precisamente es el desempleo el que impide que una gran mayoría social pueda ser partícipe del nuevo horizonte que parece abrirse. La exconsejera de Economía del Gobierno vasco y catedrática de la UPV Carmen Gallastegui atinaba plenamente al señalar en una entrevista que "una crisis acaba cuando desaparecen sus efectos", añadiendo después que harán falta cinco años para poder "asimilar todo el paro" acumulado durante el periodo de recesión. En esas circunstancias, los dirigentes políticos han de ser conscientes de la imperiosa necesidad de no aflojar en lo referente al mantenimiento de los niveles de protección social para los más desfavorecidos, ya que uno de los más graves efectos de la crisis ha sido, justamente, el aumento de las desigualdades. 

Pasado lo peor, ha llegado la hora de reconocer al conjunto de la sociedad el enorme esfuerzo realizado estos últimos años, oxigenando en lo posible las economías familiares mediante todo tipo de medidas. Ir cerrando las brechas abiertas en canal no va a resultar tarea sencilla, pero es la única forma de recobrar el brío perdido y de que la gente vuelva a confiar en que sigue viviendo en un país de oportunidades para quienes quieren vivir mejor mediante su esfuerzo. La estabilidad política y económica son cruciales para ello, como lo es también una apuesta redoblada por la cohesión social. Solo así será posible que nadie se sienta excluido de la lenta mejoría económica que parece llegar. De lo contrario, justo a partir de ahora podemos entrar en un bucle que nos lleve a desandar gran parte del camino recorrido con tanto dolor.  

0 comentarios :

Publicar un comentario

Gracias por enviarnos tus comentarios. Si cumplen con nuestras normas se publicarán en nuestro blog.

 
prestashop themes