martes, 19 de agosto de 2014

Estómagos inteligentes

“Hacer de tripas corazón” o “tener una bola en el estómago” son expresiones de uso corriente que hablan de la relación que hay entre nuestro cerebro y nuestro sistema digestivo, un asunto de gran interés como demuestra el hecho de que en nuestro abdomen se concentran más de 200 millones de neuronas. Evidentemente, nada que ver con los 80-100 billones de neuronas que almacenamos en nuestro cerebro, pero sí una cantidad respetable para entender que nuestro sistema digestivo y nuestro cerebro mantiene una importante relación. Tan es así, que muchos expertos hablan del sistema digestivo como de un segundo cerebro, un órgano que, si bien, no elabora pensamientos, sí influye en nuestros estados de ánimo y en funciones como la del sueño. Pero hay más campos en los que descubrir la importancia del sistema digestivo.


Los científicos empiezan a valorar otro de los elementos de nuestro sistema digestivo: hablo de la microbiota o flora intestinal, un almacén de más de 100.000 billones de bacterias cuya importancia se viene acrecentando cuando se estudian las enfermedades que ubicamos en el cerebro: efectivamente, analizando enfermos del Parkinson, de Alzheimer, de autismo, de asma, de ciertos tipos de obesidad o de algunas alergias, los científicos han descubierto algo sorprendente: todos los individuos que sufren alguna de esta enfermedades manifiestan en la analítica el mismo grado de presencia o de ausencias de ciertas bacterias como síntoma de aquella.

A lo mejor resulta, por simplificar las cosas, que el remedio a estas enfermedades, por ahora tan fuera de control, está en las tripas de quienes las padecen. El remedio o la explicación, que ya sería un primer paso.

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